Beneficios de una alimentación vegetariana (II)

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En la primera parte del artículo hablamos de algunos beneficios relacionados con la prevención y el tratamiento de enfermedades gastrointestinales y dérmicas

En esta segunda parte veremos algunos relativos al cáncer y enfermedades cardiovasculares como la hipertensión.

 

CÁNCER

Los vegetarianos tienen una tasa global de cáncer menor que la población general.

El consumo de frutas y alimentos de origen vegetal puede minimizar el riesgo de sufrir cáncer de orofaringe, pulmón, esófago, estómago, colon y recto (1).

Las dietas vegetarianas se asocian a un menor riesgo de cáncer por varios motivos, entre los que destacan el consumo de nutrientes como la vitamina C y la fibra, o alimentos como las legumbres, las frutas y las verduras que se ha demostrado que contienen los nutrientes que protegen frente al cáncer.

Así las frutas y las verduras protegen frente al cáncer de pulmón, boca, esófago y estómago, y en menor medida en otras regiones. Alimentos ricos en licopeno como el tomate protegen del cáncer de próstata, y el ajo frente al cáncer de colon y recto (2).

Cientos de estudios de revisión han sido publicados por el Nacional Cancer Institute sobre el estilo de vida de los Adventistas del séptimo día, una comunidad religiosa americana entre cuyos dogmas reza un estilo de vida activo, y una alimentación vegetariana. Los resultados muestran que esta población vive más y tiene menos índice de la mayoría de enfermedades crónicas que el resto de americanos.

Un estudio de cohortes en UK (3) muestra que las mujeres vegetarianas tienen un significativo menor riesgo de sufrir cáncer de pecho que las que ingerían regularmente carne. Se demostró un efecto dosis-respuesta, con un incremento de sufrir cáncer en un 11% con cada aumento de 50 g al día de carne roja, incluso en el caso de menopausia.

En cuanto al tratamiento dietético, normalmente los pacientes con cáncer necesitan más energía que en una situación fisiopatológica normal, por lo que hay que asegurar la energía y las proteínas.

En un estudio en el que se evaluó el papel de los antioxidantes en el cáncer de cuello cérvico uterino se concluyó que la dieta de los pacientes no aportaba suficientes antioxidantes, lo que es complicado ya que el paciente oncológico en estado avanzado suele perder el apetito (4).

Es controvertido recomendar una dieta vegana para el paciente oncológico ya que el volumen de alimento que tendría que consumir sería muy alto para cubrir sus necesidades energéticas y proteicas, pero una dieta ovolácteo-vegetariana sí la consideramos apropiada para el paciente oncológico.

 

ENDERMEDADES CARDIOVASCULARES

 

Este apartado engloba diversas patologías, muchas de ellas tienen una etiología multifactorial, en la cual la relación entre genética, ambiente y alimentación provoca una mayor o menor manifestación de la enfermedad, o hablando en términos absolutos, la existencia o no de la patología.

El entorno obesogénico propicia el aumento de esta enfermedad.

En los últimos años, en parte también al surgimiento de ciencias jóvenes como la Nutrición y nuevas evidencias científicas, a la alimentación se le está valorando como uno de los pilares fundamentales en patologías metabólicas.

 

Los protectores y principales agentes que previenen este tipo de enfermedades son la actividad física, la alimentación, y no fumar.

Entre los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares nos encontramos por tanto el sedentarismo, el tabaquismo y una mala alimentación, así como la hipertrofia ventricular izquierda, el sobrepeso y la obesidad, la Diabetes Mellitus y la hipertensión. Más de uno de estos factores de riesgo, son considerados también enfermedades, como veremos a continuación. Hay que prestar especial atención a los factores de riesgo, ya que son herramientas fundamentales para trabajar en la prevención primaria de múltiples enfermedades.

 

El tipo de alimentación es un factor influyente, la Dieta Mediterránea por ejemplo se sabe que disminuye el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular un 30 % con respecto a una dieta baja en grasa diseñada también para prevenir accidentes cardiovasculares (5).

Aunque también diversos alimentos, entre los que destacan la soja, los granos enteros, o las nueces, se han descrito como protectores cardiovasculares, debido principalmente a factores como la presencia de fibra y las mejores concentraciones de grasas en su composición, ya que estos alimentos son más ricos en ácidos grasos poliinsaturados.

 

Un análisis de un estudio prospectivo de cohortes (6) que incluyó aproximadamente a 76000 sujetos de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania con una media de seguimiento de 10 años y medio, concluyó que una dieta vegetariana tenía una reducción del 24% de mortalidad por enfermedad crónica comparado con el grupo de omnívoros que ingerían carne.

Ambos tipos de dieta tienen en común que se basan en vegetales, cereales legumbres y hortalizas. Una dieta ovolacteo-vegetariana, o lacteo-vegetariana, puede encajar perfectamente e incluso confundirse con la Dieta Mediterránea.

Además los beneficios de las dietas veganas de mejorar el perfil de lipoproteínas plasmáticas también es extensible a las dietas ovolacteo-vegetarianas (7).

 

 Hipertensión arterial

Es una enfermedad crónica caracterizada por el aumento de la presión arterial, por encima de 139 mmHg para la presión sistólica, o una presión diastólica mantenida por encima de 89 mmHg.

Este aumento de la tensión arterial, aumenta también el riesgo de infarto de miocardio, fallo cardiaco congestivo, arritmias y otras enfermedades renales y cardiacas (8). La presión sanguínea sistólica y diastólica es menor en los vegetarianos con respecto a los no vegetarianos entre 5 y 10 mm de Hg (5). Nivel evidencia Ia.

 

Por otro lado en un estudio de cohorte con 11.004 sujetos de ambos sexos, de edades comprendidas entre 20 y 78 años (9), se concluyó que hay diferencias entre la tensión arterial de veganos y omnivoros por grupos de edad entre 22.6 a 24.2  mmHg para la presión arterial sistólica, y de 21.7 a 22.8 mmHg para la presión arterial diastólica para mujeres y hombres respectivamente.

Por lo que una dieta vegetariana es apropiada y recomendable para la prevención y tratamiento de la hipertensión arterial.

 

Bibliografía:

 

  1. Soerjomataram I, Lemmens V, Benetou V, Coeberg JW, de Vries E, Barendregt J et al. Increased consuption of fruit and vegetables and future cancer incidence in selected Europeans countries. Eur J Cancer. 2010;46(14):2563–80.
  2. World Cancer Research Fund. Food, nutrition, physical activity, and the prevention of cancer: a global perspective. Washington, DC; 2007.
  3. Taylor EF, Greenwood DC et al, Burley VJ. Meat consumption and risk of breast cancer in the UK Women’s Cohort Study. Br Jpurnal Cancer. 2007;96:1139–46.
  4. Fuchs-Tarlovsky V, Gutiérrez-Salmeán G, Casillas M A, Ceballos-Reyes G M, López-Alvarenga J C, Bejarano-Rosales M. Efecto de la suplementación con antioxidantes sobre el estrés oxidativo y la calidad de vida durante el tratamiento oncológico en pacientes con cáncer cérvico uterino. Nutr Hosp. 2011;26(4):819–26.
  5. Estruch R, Jordi Salas-Salvadó, Ros E, Corella D et al. Mediterranean Diet for Primary Prevention of Cardiovascular Disease. N Engl J Med. 2014;368(14):1279–90.
  6. Key TJ, Thorogood M et al., Fraser GE. Mortality in vegetarians and non-vegetarians: detailed findings from a collaborative analysis of 5 prospective studies. Am J Clin Nutr. 1999;70(Suppl. 3):516S–524S.
  7. Cámara E Siqueira Campos F, Sakugava Shinohara NK, Fernandes Dourado K. Relación entre lípidos de la dieta y la circulación en lacto-ovo vegetarianos. 2011;26(5):959–64.
  8. Berkow SE, Bamard ND. Blood pressure regulation and vegetarian diets. Nutr Rev. 2005;63(1):1–8.
  9. Appleby PN, Key TJ, Davey GK. Hypertension and blood pressure among meat eaters, fish eaters, vegetarians and vegans in EPIC–Oxford. Public Health Nutr. 2002;5:645–54.

 

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