Diabetes Luis Aguilar

Prescripción de Ejercicio Físico en personas con Diabetes

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Prescribir adecuadamente el ejercicio en el paciente diabético es importante para mejorar y mantener su salud evitando posibles efectos adversos

Ya hablamos del entrenamiento de fuerza en personas con DM tipo 2, hoy nos centraremos en consideraciones importantes a tener en cuenta y en la prescripción de ejercicio.

Es importante señalar que la obesidad y la diabetes están muy relacionadas y ambas se asocian en el síndrome metabólico. El 80-86% de los diabéticos tipo 2 presentan sobrepeso y obesidad (2), por lo que el papel del ejercicio es fundamental para prevenir la posible etiología de estas enfermedades y mejorar la calidad de vida de los pacientes y minimizar los posibles efectos adversos de la enfermedad.

Las siguientes recomendaciones provienen de la Guía para la prescripción de Ejercicio Físico en pacientes con Riesgo Cardiovascular (1).

  • El ejercicio Físico, la dieta y la medicación adecuadas son los pilares fundamentales del tratamiento en la Diabetes Mellitus (DM).
  • Los objetivos de la prescripción de ejercicio físico en estos pacientes son: mejorar el control de la glucemia, disminuir el riesgo cardiovascular y retrasar la aparición de complicaciones.
  • El ejercicio puede retrasar la aparición de DM2 y además, reduce la grasa abdominal, mejora el control de peso, reduce los niveles de colesterol total, triglicéridos, LDL y VLDL séricos, además de aumentar el HDL. También facilita el metabolismo de la grasa.
  • Durante el Ejercicio físico, se pueden presentar problemas que pueden poner en peligro la vida del diabético, por lo que hay que estar atento a:
    • Hiperglucemias y deshidratación (frecuente en pacientes mal controlados o con deficiencia de insulina).
    • Hipoglucemia insulina
    • Hipoglucemia tardía. Puede aparecer hasta 36 h después del ejercicio.
    • Cetoacidosis

Contraindicaciones para la práctica física:

  • Personas incapaces de reconocer la hipoglucemia.
  • Se prescribirá con cautela en personas con cardiopatía isquémica activa, retinopatía proliferativa y neuropatía (1). Si hay afectación ocular evitar movimientos bruscos, isométricos y actividades de contacto o explosivas. Evitar la maniobra de Valsalva (levantamiento de peso conteniendo la respiración) ya que aumenta la tensión arterial.
  • La glucemia ideal debe oscilar entre 120-180 mg/dl, aunque la variabilidad interindividual es grande, y personas acostumbradas a glucemias un poco más altas pueden realizarlo con seguridad.

    Las caídas o los deportes de contacto estarían contraindicados en pacientes con diabetes y riesgo cardiovascular elevado.

Consejos para prevenir la hipoglucemia postejercicio (1):

  • Medir la glucemia antes y después del ejercicio. Repetir cada 4 h.
  • Realizar la práctica acompañados.
  • Consumir 20g/hora de hidrato de carbono (40 g de pan, 200 ml de zumo, una fruta…)
  • Es preferible el abdomen como zona de inyección de insulina para ralentizar su efecto hipoglucemiante.
  • El riesgo de hipoglucemia es mayor si se realiza la actividad por la tarde.

Prescripción de ejercicio aeróbico en el paciente diabético:

  • Frecuencia: 3-4 días a la semana
  • Duración: 20-60 minutos
  • Intensidad: 50-80% del VO2 R o Frecuencia Cardiaca de Reserva.

Corredores en el ocaso

Prescripción del ejercicio de fuerza (1):

  • Intensidad: Resistencias bajas (40-60% 1RM) e intensidad baja. Entre el 50-85% 1RM (2).
  • Una serie de ejercicios por cada gran grupo muscular de entre 10-20 Repeticiones.
  • Frecuencia mínima de 2 veces por semana (con descansos de 48h).
  • Técnica adecuada, evitar agarres mantenidos y maniobra de Valsalva.

El entrenamiento con resistencias en pacientes diabéticos ha mostrado efectos en la composición corporal (reduciendo la masa corporal y la masa grasa y aumentando la masa muscular) en marcadores inflamatorios (reduca los niveles de IL-6, PCR y TNF que son citokinas proinflamatorias) en el control de la insulina (mejora la función de las células beta pancreáticas y reduce los niveles de insulina) en el control de la glucemia (mejora las vías de señalización de glucosa muscular, reduce los niveles de hemoglobina glicada, y reduce la glucemia) y también se ha visto que mejora el VO 2 max, la fuerza muscular, reduce los ácidos grasos libres, mejora la percepción de salud y reduce la ingesta de fármacos (2).

En definitiva, recuerda que el movimiento es calidad de vida.

Bibliografía:

  1. Abellán Alemán J., Sainz de Baranda Andújar J. y Ortín Ortín E.J. (2010) Guía para la prescripción de Ejercicio Físico en pacientes con Riesgo Cardiovascular.
  2. Domíngez R., Garnacho-Castaño M.V., Maté-Muñoz JL. (2016) Efectos del entrenamiento contra resistencias o resistance training en diversas patologías. Nutr Hosp 33 (3): 719-733.

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