Vegetarianismo, ecología y justicia alimentaria

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Los beneficios de las frutas, las verduras y las hortalizas en la salud humana no afectan exclusivamente a los vegetarianos.

La población omnívora que consuma frecuentemente alimentos vegetales también gozará de estos beneficios. Pero no olvidemos que para mantener un estilo de vida saludable, hay que hacer nuestros muchos hábitos, no solo los relativos a la alimentación.

Los motivos que llevan a la gente a hacerse vegetariana son diversos. Destacan los ecológicos y medioambientales, pues una alimentaciòn vegana disminuye considerablemente las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

La ganadería produce el  37% de todo el metano producido por la actividad humana, y el 64% del amoníaco (que contribuye a la lluvia ácida), además del 65% del óxido nitroso, gas con un potencial casi 300 veces mayor que el dióxido de carbono para el efecto invernadero (1).

Otros vegetarianos en cambio, lo son por religión, otros por ideas políticas como un consumo responsable y local, que favorezca al agricultor y al comercio de la zona.

Otros siguen este estilo de vida por salud. Por sentirse bien físicamente, mantener un peso saludable…

Sin olvidar los animalistas, que desean evitar el sufrimiento y hacinamiento animal a toda costa.

El capitalismo tiene consecuencias en todos los niveles, pero a fin y al cabo la alimentación no deja de ser una opción personal y respetable.

 

La formación académica oficial entre los profesionales de la nutrición en la alimentación vegetariana es escasa. Además ni siquiera los organismos oficiales de sanidad y salud pública contemplan a esta población.

No se elaboran guías para las personas que deciden optar por esta alternativa, pese a que se sabe que es una opción saludable para cualquier etapa de la vida siempre y cuando se planifique y lleve a cabo adecuadamente.

Hoy día siguen rondando mitos sobre la ingesta de proteína en vegetarianos, el déficit de calcio, la anemia… y la propaganda y los intereses comerciales muchas veces acentúan esta desinformación.

Sí es cierto, que hay una vitamina, la B12 o cianocobalamina que al ser prácticamente de origen animal se recomienda tomar en todas las personas veganas.

También es cierto que hoy en día la oferta de alimentos fortificados puede suplir estos requerimientos. Es recomendable llegar a 2,4 microgramos de B12 al día (1).

Para ampliar información, te recomiendo una lectura más que interesante y que podrás encontrar a continuación en la bibliografía y en tu librería mas cercana.

Bibliografía:

1. Lucía Martínez Argüelles. Vegetarianos con ciencia. 2016. Editorial Arcopress, primera edición.

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