Selección de poemas de Poesía del deporte

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Os traigo una selección de algunos poemas que se encuentran en el cuarto poemario, de la antología Poemas de juventud, que publiqué a finales de 2018, pero que fueron escritos allá por 2013.

Una de las primeras que quiero compartir es la número LV que lleva el título de BELLADUMBRE, y además, es la poesía que decora la contraportada del libro. Dice lo siguiente.

LV. Belladumbre

                                                           Dícese de la belleza y hermosura de una persona

                                                           acompañada de la bondad y el bien que desprende.

Me encanta el pájaro que canta de 2 a 4
el que acompaña mis noches de estudio
puntualmente en cada cita.
Y adoro el que me da las buenas noches
los sábados cuando asoma el sol.


Me deleito con los colores vivos de la abubilla
y su vuelo sosegado entre la arboleda.
Y me encanta tu belladumbre,
la belleza con la que brillas
con la que deslumbras a quien te escucha,
el encanto exponencial de tu altruismo,
el capricho o el azar de los dados de los dioses
al cruzar nuestros caminos.


La belladumbre del brillo de tus ojos
de la comisura y las curvas de tus labios
el afán de ampliar el diccionario
de emociones que grabas con horarios
de sonrisas, descansos, el tiempo
de entrecomillados e improvisados
encuentros,
la sublime percepción de tu cuerpo
en cualquier espacio, lugar o contexto.


Me encanta hasta el hastío de estar no muy lejos.
Me encanta que ya no sé lo que siento.
Si te quito de la ecuación,
y no quiero.

Otra poesía que me gusta bastante es la número XLIV

Los últimos versos dicen lo siguiente:

sino sumiso, impasible, agnóstico

obediente, trabajador y rico

y caemos en la cuenta de que algo falló,

algo faltó por el camino.

La siguiente poesía, es un acróstico.

LII

Pongamos orden, y reglas

A nuestro deporte antes de que

Libremos batalla con la rutina

Antes.

Bailemos hasta que los pies

Rojos e hinchados pregunten:

¿Ahora a dónde nos lleváis?

Silbando, mientras cantas.

Y modifiquémoslas al antojo

Arbitrario de nuestras apetencias

Brillemos como brillan los ojos

Rizados de tu tez morena

Acerquémonos más si cabe

Zozobrando con sílabas tartamudas;

Osa pedirme lo que quieras

Siempre; aunque tengas dudas.

Otra de las poesías que no debe faltar en la selección es la número IX

La número XXVIII también es otra de mis favoritas.

XXVIII                                                                                           

Seremos solo tierra, carbono, con una C.

Seremos solo aire, como en los poemas de Gala.

Seremos el recuerdo, una historia, un mañana.

Y digo seremos, porque ser, ya somos: agua.

Veremos a los niños corretear por el parque.

Y a la pelota rodar por las calles.

Veremos y oiremos las palomas acercarse.

Veremos que quizá, no son nuestros los zagales.

Oiremos cantar y reír amigos, al igual.

Que provocaremos nosotros risas y llantos.

Oiremos nuestras canciones, las que compuse

para ti, oiremos el balanceo de la mecedora.

El crepitar de la lumbre, oiremos chasquidos.

Y no sólo del fuego, de nuestros labios.

Querremos a tanta gente como nos quiera

y más, querremos repetir vivencias, y añorar el mar

querremos compartir almuerzos, y más

y querremos querernos menos, y parar

de odiarnos el uno al otro por ser como somos,

querremos que las cosas fueran más fáciles

y yo querré dejar de embriagarme con el viento

Seguiremos leyendo, tocando, cantando

seguiremos rimando, hablando y besando

seguiremos, al menos, el camino de la vida

porque aunque sea distinta la senda, de nuestro sino

solamente tú entiendes mis sonetos sin sentido.

Y seguiremos jugando, soñando, y comiendo

el uno del otro, hasta erosionarnos, enteros

y puede que sigamos siguiendo querer

quedar a escondidas entre las calles del Turia.

Seremos versos que quieren oírse a escondidas

o seremos el sueño de un verano muy largo

tan frío, que no nos supo amargo, despertar

de un paraíso en letargo.

Soñaré con lo que sueñan los ilusos.

Soñaré ser feliz, pero no a cualquier precio.

Soñaré que ya no sueño contigo.

Soñaré, que estás cuando sueño. Conmigo.

Y que provoco sonrisas todavía con mis versos.

Soñaré, porque es el papel de este sueño

soñaré, porque en resumidas cuentas: soy eso.

Y por último, me gustaría compartir con vosotros, la número XXI, que da título al poemario: Poesía del deporte.

XXI                                                                                                 

Y creamos nuestro deporte
acotamos el campo a una esfera
de agua, aire y tierra
y surgió la primera regla:
no hay reglas
la segunda
el cariño
la tercera,

que siempre se puede
hacer el campo más grande
y la cuarta
que no vale hacer trampas.


Y admitimos la lista
de sustancias prohibidas de la WADA
y añadimos otra,
prohibido mirar al contrario fijamente
con afán desconcertante,
ni con más ropa de la necesaria.


La equipación es libre
igual que mi mal gusto
para vestirme,
la tuya realza siempre
tus características
e incitas a los jueces
a envidiarnos.


La amonestación surge

por incumplir la primera norma,
no llegar más allá de la segunda
o estancarse en la cuarta.

Y los atajos, que utiliza la imaginación
son válidos, permitidos, y moralmente
aceptables
¡Aahy! Nuestro deporte
no enmarcable bajo ninguna estación
pero sí, algún adjetivo:
arriesgado.


Como todo con incertidumbre en la vida,
Parlebás no sabría clasificarlo,
y si lo hiciera,
no querría entenderlo
porque éste, es nuestro capricho
nuestro deporte,
donde no importa el final
ni el dónde
ni el marcador, ni el nombre
sino el proceso de jugar
y divertirse
buscar nuevos retos,
y reglas, rolidos
sobre el agua
escaramuzas en la tierra
y encontrar los términos adecuados
que alarguen tus labios para sonreír,
la excusa perfecta para la revancha
el implemento adecuado para un beso
el momento ideal para el descanso,
                                                    mañana.

Espero que os haya gustado mi selección de poemas, más adelante realizaré otra selección de Beatus Ille, o Escritor de sueños, poemarios también incluidos en la antología.

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