Planifica tu salud, sé tu propio coach

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¿Te gustaría saber lo necesario para conseguir tus objetivos de salud efectivamente? ¿Te gustaría ser tu propio coach?

Ya hemos hablado de la utilidad del coaching en el ámbito de la dietética y la nutrición, incluso las aplicaciones que podría tener en la sanidad pública, especialmente el coaching para la pérdida de peso. También hablamos de algunos de los beneficios del coaching y especialmente el coaching nutricional.

Vegetales
El coaching puede ser muy útil en nutrición para ayudar a conseguir el objetivo de las personas.

Hoy hablaremos del autocoaching, y de cómo planificarnos para mejorar y mantener nuestra salud a través del asesoramiento propio.

La formación es importante, pero el coaching se sirve además de herramientas psicológicas: crear conciencia personal y responsabilidad es la base.

¿Empezamos?

Lo primero de todo es saber cuál es nuestro objetivo principal. Una vez bien definido, y me refiero a claramente definido, podemos empezar. De verdad tenemos que estar seguros de que es ahí a dónde nos queremos dirigir.

Después debemos analizar nuestra realidad. Debemos intentar vernos como si fuéramos una tercera persona, y observar la realidad de la que partimos para visualizar el trayecto que nos queda hasta conseguir ese objetivo. Para ver si será fácil o complicado.

Analizar bien la realidad va a influir en que tardemos más o menos en conseguir el objetivo.

Por ejemplo, Juan es sedentario, tiene 35 años y es oficinista. Hace mucho tiempo que no hace deporte, pero le gusta mucho el ciclismo (realidad) pero por trabajo, los hijos, y el tiempo, no lo practica. Quiere perder 20 kilos (objetivo).

Puede parecer tentador analizar primero la realidad, antes de proponer un objetivo. Pero yo le haría caso a John Whitmore, mejor establecer primero el objetivo, pues será de verdad lo que deseamos. Nuestro análisis sobre la realidad no interferirá en el objetivo inicial, aunque veremos que puede (y generalmente debe) hacerlo después.

La realidad nos hará más conscientes. Veremos más claramente si el objetivo era demasiado ambicioso, realista, adecuado, o no. ¿Deseas realmente conseguir ese objetivo? ¿A qué precio? ¿Qué estarías dispuesto a hacer?

Si vas a adentrarte en el autocoaching, es mejor que empieces a seleccionar las preguntas adecuadas en cada momento, las respuestas están en ti, pero sin la pregunta oportuna no florecerán. Otra frase genial de Whitmore es que en coaching no hay respuestas correctas, sino respuestas sinceras.

Por cierto recordar que los objetivos deben ser realistas, concisos, medibles o cuantificables, enunciados en positivo, y a medio o corto plazo. Si nos proponemos objetivos que nos pueden llevar mucho tiempo, es preferible fraccionarlos en pequeños objetivos, pequeñas metas o cumbres que coronar en nuestro viaje de la vida.

Volviendo al ejemplo de Juan, perder 20 kilos puede ser un objetivo válido, pero faltaría concretar la fecha en la que lo queremos conseguir. Como además la realidad de Juan es que come regular, por no decir mal (pues no se leyó este post), el objetivo se podría demorar años. Por lo que es más viable dividir el objetivo en pérdidas de 3-4 kg. Por ejemplo vamos a empezar por perder 4 kg un mes.

Ahora necesitamos un plan de acción.

¿Qué acciones me van a llevar a conseguir mi objetivo?

Juan tras un periodo reflexivo intenso, ha llegado a la conclusión de que con las siguientes acciones lo puede conseguir:

  • Entrenamiento en bici 3 días a la semana.
  • Empezar una rutina de musculación con un profesional que me oriente y me ayude a progresar adecuadamente los lunes y los miércoles.
  • Tomar verdura en la comida y en la cena.
  • Reducir al máximo el consumo de alcohol, máximo una cerveza a la semana.
  • Sustituir la cerveza por cerveza sin alcohol.
  • Dejar de fumar.
  • Si tengo ansiedad por la comida o el tabaco recurrir al Mindfullnes.
  • Seguir aprendiendo hábitos saludables, mi salud depende de ello.

Juan se ha elaborado una planilla, en la que cada día, señala si ha cumplido estos objetivos o no. Y al final del mes, comprobará cuánto peso ha perdido. Si ha cumplido su objetivo, puede que continuar con estas acciones lo lleve a conseguir el gran objetivo, pero puede que se estanque más adelante. Por lo tanto, la re-evaluación de los planes de acción ha de ser constante. Una vez más necesitamos conciencia y responsabilidad.

Si por el contrario solamente ha perdido medio kilo, habrá que intentar averiguar qué ha fallado, en qué nos hemos equivocado, y encontrar otro camino diferente que nos lleve a perder esos 4 kg. Quizá no hemos conseguido el objetivo porque no hemos realizado el entrenamiento de musculación… En ese caso tendremos que preguntarnos por qué. Y si no somos capaces de llevarlo a cabo habrá que buscar otra acción que nos motive y podamos realizar.

Nosotros nos conocemos mejor que nadie, y podemos ser nuestro mejor coach, nuestro mejor guía, pero tenemos que aprender a escuchar a nuestro cuerpo, nuestra mente, y actuar acorde a nuestros valores.

Salud y buenos alimentos.

 

Bibliografía y lecturas recomendadas:

 

– Coaching. John Whitmore. Paidós, segunda edición 2016.

– Coaching nutricional. Haz que tu dieta funcione. Yolanda Fleta y Jaime Giménez. Debolsillo primera edición, 2015.

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