Clase de artes marciales, saludo, hapkido

Hapkido: un estilo de vida

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El Hapkido es un Arte Marcial coreano muy centrado en la defensa personal y que trabaja contenidos como:

caídas, proyecciones, patadas, combate, barridos, luxaciones, puntos de presión, inmovilizaciones, respiraciones y formas entre otros.

La mayoría de estos contenidos se suelen agrupar en las llaves y en las formas, aunque es en el combate y en el trabajo de la defensa personal donde estos encuentran mayor grado de creatividad.

Como la mayoría de las Artes Marciales orientales, o por lo menos como todas deberían ser, va más allá de un grupo de técnicas, ya que el fin último del Hapkido es trasladar a la vida diaria las enseñanzas del maestro dentro del tatami o lugar de entrenamiento para que mediante estas y el trabajo en valores como el respeto, la disciplina, la perseverancia, la confianza, la amistad y la justicia nos ayuden a ser mejores personas, sanas y competentes en la defensa personal.

Etimológicamente, Hapkido está compuesto por tres palabras: el (“do”) es el camino o la senda que conduce nuestra energía interna y nuestra energía vital (“ki”), de una forma armoniosa, circular y fluida (“hap”) para llegar a un estado de autorrealización personal y bienestar que se debe conseguir mediante el entrenamiento, la constancia y la disciplina. El Hapkido por lo tanto se define como la senda para canalizar la energía, el camino para armonizar la energía interna.

El Hapkido se basa en tres principios, HWA (es el principio de no resistencia) consiste además en aprovechar la fuerza del adversario, YU (es principio del agua, de la fluidez y de movimientos armoniosos) y WON (es el principio del círculo).

Estas palabras son un adelanto del libro: “El Hapkido en el marco de la Educación Física escolar, una justificación pedagógica.” Cada viernes publicaremos un capítulo nuevo.

Esta entrada sin embargo no pretende aportar los beneficios de este Arte Marcial a la educación escolar, sino dos cosas: por un lado, aportar una visión mas subjetiva del Hapkido, terminar de definirlo con algunos adjetivos más propios de la poesía que de las Ciencias del Deporte, y por otro lado, agradecer a todos mis compañeros, alumnos y amigos haberme brindado la posibilidad de entrenar con ellos, y compartir mucho más que un aprendizaje, compartir un estilo de vida. Muchas gracias a todos ellos, y por supuesto a mi maestro, Juan José Martínez, todo un referente y un ejemplo de vocación por las Artes Marciales, un auténtico MAESTRO, y un modelo a seguir.

Recuerdo los primeros días, cuando con apenas 14 años nos apuntamos al gimnasio Parque, en Albacete, en parte porque estaba de camino al colegio, por otra parte porque queríamos luchar como Bruce, saltar como él, y recuerdo cómo al llegar a casa quería repasar las llaves con mi hermano.

Poco a poco el juego dejó paso al amor por la técnica y la perfección en la defensa personal, en las posiciones (siempre fue lo que más me costó), a las llaves, pero éramos adolescentes, y el juego nunca dejó de formar parte de los entrenamientos, ni las risas, ni experimentos locos que aumentaban el riesgo de lesión, pero ¿y si sale?

Por el 2007 conseguimos el primer Dan en Hapkido Kong In, por la Asociación Kido España de Hapkido, con sede en Madrid. Y al año siguiente empecé a estudiar CAFD en Valencia, y en 2009 empezó el Hapkido a ser una actividad deportiva más de la Universidad de Valencia gracias a Felipe Dapoza, que al año siguiente me cedió el testigo y me brindó la oportunidad de seguir expandiendo el Hapkido.

Examen de Hapkido Kong In en Valencia, 2011
Examen de Hapkido Kong In en Valencia, 2011

Cinco años después los frutos del entrenamiento brotarían con 4 nuevos cinturones negros, cuatro buenos artistas marciales que al igual que el resto de sus compañeros, apenas acaban de empezar su andadura por el sendero de canalizar la energía.

Examen en Madrid de 1er DAN, el 6 de junio del 2015, con Juan José Martínez (7 DAN) y el presidente de la Asociación, Doo Hyung Cho (9º DAN)
Examen en Madrid de 1er DAN, el 6 de junio del 2015, con Juan José Martínez (7º DAN) y el presidente de la Asociación, Doo Hyung Cho (9º DAN)

En ocasiones asistían al tatami artistas marciales provenientes de otras disciplinas marciales, incluso de otros estilos de Hapkido, pero que por mayor o menor transferencia supieron aprovechar su antiguo conocimiento en las artes marciales para seguir ahondando en la defensa personal.

Seguimos siendo unos niños. Todavía anhelo practicar en casa las nuevas llaves que tan ilusionado quería repetir con mi hermano una y otra vez cuando las descubrí.

El Hapkido ha sido uno de mis nutrientes fundamentales durante todos estos años, y me alegra comprobar que sigue captando cada día más practicantes y aficionados, que no solamente lo ven útil para defenderse, o mejorar su estado de salud, sino como una forma de vida.

Una vez más gracias a todos, y espero volver a vernos pronto.

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