Hacia una economía del bien común

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Hay libros que te impactan mucho antes de terminarlos.

Te hacen cambiar planteamientos, crean nuevas incógnitas y nos abren respuestas que se escondían en alguna parte de nuestro subconsciente. Uno de esos libros, es La economía del bien común, de Christian Felber.

Si lo quieres leer, lo tienes disponible aquí en el último link.

¿Qué es la economía del bien común?

El planteamiento de un cambio de modelo socioeconómico para que se respeten los derechos humanos, el medio ambiente, se facilite la solidaridad y la colaboración en todos los ámbitos sociales, y se sustituya la ambición capitalista exclusiva del beneficio económico por estas formas más justas y éticas de entender el mundo.

En 2014 la Asociación Federal Española para el Fomento de la Economía del Bien Común contaba con 650 personas activas.

Y actualmente, han creado muchas iniciativas en las que han implantado en diferentes lugares de la aldea global en la que vivimos, la economía del bien común.

Definen el movimiento o La Economía del Bien Común como un sistema económico alternativo apartidista, que propone construir en base a los valores humanos universales que fomentan el Bien Común. Situamos nuestro foco de acción en la cooperación y no en la competencia, en el bien común y no en el afán de lucro. Desde este lugar nos convertimos en palanca de cambio a nivel económico, político y social, un puente entre lo viejo y lo nuevo.

Y su misión y la meta de su trabajo consiste en facilitar una buena vida para todos los seres vivos y el planeta, apoyada por un sistema económico orientado al Bien Común. La dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la participación democrática y transparencia son elementos sustanciales para ello. Se entiende como un proceso abierto en cuanto a sus resultados, participativo, de crecimiento local aunque de efectos globales.

Para ello se sirven, entre otras cosas, del balance del bien común, que es una herramienta técnica de medición que contabiliza y visibiliza las buenas prácticas, y les permite reconocer el mapa global donde están presentes, y definir el campo de trabajo y obtener un plan de mejora y para la hoja de ruta. Como dicen en la web, un ejercicio esencial de motivación continua y optimización de nuestros recursos para conquistar nuestro verdadero potencial.

El plan de actuación que ya está en marcha, se puede agrupar en 4 nodos o ejes transversales que implementan y difunden este nuevo planteamiento. El nodo empresa, conocimiento, municipios y organización.

Gandhi

En cada región, especialmente en las principales ciudades. Hay diversos grupos que trabajan con objetivos específicos centrados en diferentes áreas, entre los que destacan:

– La eficiencia energética, dentro del Campo de energía.

– Consultores. Examinan los balances del bien común.

– Redactores.

– Expertos en tecnologías de la información.

– Ciencia e investigación. En la que trasladan la viabilidad del proyecto a escala planetaria, y se está comenzando a evidenciar mejoras en diversos campos, y no valorando exclusivamente el rendimiento financiero.

– Empresas emprendedoras. Cada vez más personas sienten la necesidad de emprender empresas que se fundamenten desde el principio en los valores de la Economía del Bien Común.

En definitiva, la crisis actual ha puesto de manifiesto la inviabilidad del sistema capitalista tal y como nos afecta y somete, especialmente en lo relativo a respetar derechos fundamentales de la humanidad como la alimentación, el alojamiento, el trabajo, cuidar y respetar el medio ambiente, y asegurar el derecho a una vida digna de toda la población.

En palabras de Felber:

La economía del bien común responde con una visión holística. Todos estos valores pueden y deben tener un peso mayor del que hoy en día tienen en la economía real. Y por suerte existe un concepto que los abarca y refuerza todos: el bien común. El bien común es el objetivo ético supremo tanto para la sociedad democrática en general como para la economía en especial.

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