Clase de artes marciales, saludo, hapkido

Educación en valores

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Esta semana no hablaremos de alimentación, sino de otro tipo de educación que considero fundamental en la consolidación de hábitos saludables de los niños y niñas.

La actividad física es el otro pilar básico, junto a la alimentación para prevenir enfermedades cardiovasculares como la obesidad. Pero ¿cómo elegir la actividad que más se ajusta a las necesidades del niño? ¿Qué tipo de ejercicio complementará sus clases de E.F. en la escuela? ¿Cómo identificar a un monitor que trabaje de manera adecuada o deseable aspectos motrices (saltos, carrera, juegos…) y valores y actitudes?

Yo como padre lo tendría claro. En edad escolar, los monitores o entrenadores deben motivar y orientar a los niños hacia la tarea, no hacia el logro. Es decir deben imprimirle placer por desarrollar la tarea en sí, no por ganar. Deben fomentar valores como el compañerismo, la solidaridad, la empatía, y la justicia y la igualdad, frente a la competitividad, el ego, y el deseo de victoria.

Esto sería lo ideal, pero en casa, tiene que continuar esta educación y este trabajo en valores. ¿Cuántas veces hemos visto a ese “padre” gritar como si le fuera la vida en ello directrices, insultos y ofensas a su propio hijo desde la grada? Esto no sólo lo desorienta, lo pone nervioso y lo frustra. Además le hace soportar una presión que no es necesaria para su edad, pues lo que tiene que hacer es disfrutar de una práctica física agradable con sus compañeros y rivales, que aunque sean del equipo contrario, deben recibir igual o más respeto que sus propios compañeros de equipo, ya que sin el equipo rival, no podrían entretenerse esta tarde con su deporte favorito.

Juego limpio.

Pero, puestos a escoger una actividad ideal para fomentar estos valores, ¿cuál escogerían?

Yo como practicante de Artes Marciales desde hace bastantes años, recomendaría alguna de ellas: Judo, Karate, Hapkido, Kung Fu, Taekwondo, Capoeira, Aikido, Jiu Jitsu, y un largo y apasionante etcétera.

En cualquiera de estas Artes Marciales, el respeto y los valores que acompañan la práctica física son fundamentales y el eje de cualquier movimiento. Empezando por el saludo, siguiendo por la incuestionabilidad de la autoridad del maestro, que es el encargado de que se cumpla el protocolo en un marco de respeto y que favorezca el aprendizaje del Arte Marcial, y terminando por la humildad, y el sentimiento de justicia que se trabaja dentro y fuera del tatami con los compañeros, y que se puede extrapolar cuando acabe el entrenamiento al resto de personas y la sociedad entera.

Examen de Hapkido Kong In en Valencia, 2011
Examen de Hapkido Kong In en Valencia, 2011

Por lo tanto, las Artes Marciales, que desde el desconocimiento pueden parecer una actividad tosca, bruta y violenta, son en realidad un motor de valores, actitudes y vivencias muy deseables para la infancia y cualquier persona; y que además pueden sembrar en nuestros hijos un grado de autoconfianza, seguridad y autocontrol que les va a permitir alcanzar antes un razonamiento moral y un pensamiento crítico abrumador. Pues con las enseñanzas de un buen maestro, y teniendo siempre presente que la violencia es el último recurso, además de estar educando a nuestros hijos para la paz, estaremos ofreciéndole un entorno motriz rico y variado, que les abrirá las puertas en un futuro a cualquier tipo de deporte y salida profesional.

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