Ecología consciente

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Tomamos muchas decisiones a lo largo del día que tienen influencia sobre nuestro entorno, ecosistema y medio ambiente.

Uno de los motivos por el que muchos veganos y vegetarianos comenzaron su filosofía de vida, es el respeto hacia los animales, el medio ambiente y la Naturaleza. De sobra se conoce que una alimentación vegetariana puede ser equilibrada para cualquier etapa de la vida, (1,2) aunque también es cierto que hay determinados nutrientes que hay que vigilar estrechamente, ya que están en menor proporción en alimentos de origen vegetal, como la vitamina B12, y en menor medida el cinc, o el hierro.

También es cierto, que esta visión ecologista y proteccionista para con el medio ambiente no sólo concierne a un tipo determinado de gente que sigue unas pautas de alimentación determinadas, sino que afortunadamente,

cada vez somos un número mayor de personas las que estamos a favor de un consumo racional y respetuoso con el medio ambiente.

Esto ha producido dada la situación política y económica actual, un retorno a las zonas rurales que se han ido despoblando poco a poco durante estas dos décadas anteriores.

La precariedad y ausencia de trabajo en las ciudades, y la facilidad que ofrece el campo y los pequeños pueblos para conseguir un estilo de vida completamente saludable y cercano a la Naturaleza, con aire puro y limpio, y con la posibilidad de sembrar, cultivar y labrar nuestro propio alimento y futuro, a la vez que renunciamos al consumismo capitalista y otros valores más próximos a la economía y las leyes de los mercados, que a los valores intrínsecamente humanos, como el respeto y la humildad, están motivando el pequeño éxodo y retorno al campo. La vuelta a lo rural.

Para más de uno, puede que este planteamiento sea una utopía, para el urbanita, una locura, para el viajero nómada del siglo XXI, una incomprensible manera de atarse a un solo lugar, pero, incluso para este tipo de personas, planteamientos ecologistas pueden llevarse a cabo sin muchas complicaciones: como consumir productos de temporada o el consumo de productos de la zona, que disminuyen la contaminación por el uso de combustibles fósiles durante largos transportes, minimizan los envases plásticos que proceden del petróleo y los envases en general, que generan más basura.

El aumento del cambio climático y las manifestaciones cada vez más frecuentes de desastres medioambientales y catástrofes naturales son el punto de inflexión que debería hacernos replantearnos nuestro estilo de vida, si no lo hemos hecho ya. Pasando por un consumo menor de agua y energía, estrategias encaminadas al reciclaje, la reutilización y a una reducción del consumo de bienes superfluos.

 

¿Cuántas cosas nos hemos comprado, o nos han convencido para comprar, que en realidad no utilizamos?

Do camino, senda

 

¿Qué consecuencias tiene este consumo en otros lugares?

Espero que la reflexión llegue más allá de la pantalla del ordenador.

O que al menos sirva para que dejemos un mundo mejor detrás.

 

Bibliografía

  1. Winston J. Craig, Reed Mangels A. Position of the American Dietetic Association: vegetarian diets. J Am Diet Assoc. 2009;109(7):1266–82.
  2. García Gimeno, C. El vegetarianismo ¿dieta prudente o estilo de vida? Somos lo que comemos Estudios de alimentación y cultura en España. 2a ed. Barcelona: Ariel; 2008. p. 249–75.

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