Dietista nutricionista

Deficiencia de hierro

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La deficiencia de hierro es uno de los problemas nutricionales más frecuentes, y se origina por un desequilibrio entre la absorción y la eliminación de hierro,

en la mayoría de casos se asocia a enfermedades gastrointestinales y malabsorción o pérdidas anormales de sangre, gastritis atrófica autoinmunitaria o celiaquía entre otras(1). Un 95 % de los casos se asocia a una dieta pobre en hierro(2), y en cuanto a su prevalencia, es más común en niños de 3 a 6 años y en adolescentes de 11 a 17, donde además esta falta de hierro repercute negativamente en su desarrollo; se estima que un 20% de adolescentes tienen anemia ferropénica (2).

El hierro en los alimentos se encuentra en forma de hierro hemo (Fe +2) o hierro no hemo (Fe+3), el hierro hemo proviene de fuentes de origen animal y se absorbe más fácilmente, pese a que normalmente apenas supone un 10-20% del hierro que ingerimos en la dieta. La biodisponibilidad (entendida como la eficiencia con la que se utiliza el hierro proveniente de la dieta) es por lo tanto mayor en el hierro hemo. La absorción del hierro no hemo varía entre el 1-10%, dependiendo de la cantidad de fitatos, taninos, fosfatos y fibra presente en la dieta, pues estos minimizan su absorción formando complejos insolubles (3).

Esta revisión (3) es muy interesante y presenta las variables dietéticas que afectan a la absorción del hierro, tanto las que la favorecen: ácido ascórbico (Vit C.), presencia de hierro hemo, vitamina A y algunos azúcares, como los que disminuyen su asimilación: calcio, fitatos, polifenoles (taninos), carbonatos y oxalatos entre otros.

Ingesta Diaria Recomendada de Hierro

Las ingestas dietéticas de hierro que necesitaremos, variarán dependiendo de la biodisponibilidad del hierro en cada ingesta. Se puede considerar una ingesta de alta biodisponibilidad de hierro si contiene más de 90g de carne y más de 75 mg de ácido ascórbico, y en este caso, las ingestas diarias recomendadas varían entorno a 11 y 30 mg de hierro, dependiendo de la edad y el estado nutricional. Pero si la biodisponibilidad del hierro es más baja, las ingestas dietéticas de hierro recomendadas aumentan, especialmente en mujeres adolescentes (3).

Según la fundación española del corazón, estas son las IDR de hierro:

Niños
De 6 a 11 meses: 6 mg/día.
De 1 a 6 años: 4 mg/día.
De 7 a 10 años: 6 mg/día.

Hombres
De 11 a 14 años: 10 mg/día.
De 15 a 17 años: 13 mg/día.
Más de 18 años: 9 mg/día.

Mujeres
De 11 a 14 años: 18-22 mg/día.
De 15 a 17 años: 17-21 mg/día.
Más de 18 años: 16-20 mg/día.
Post-menopausia: 8 mg/día.

Fuentes de hierro

Tapas variadas

Entre las fuentes de hierro hemo, destacan las vísceras (hígado) y las carnes rojas, aunque el pollo y otras carnes también son buena fuente de hierro, al igual que algunos pescados, en especial moluscos como mejillones y berberechos. Respecto al hierro no hemo, el pan, los cereales, las legumbres, y las verduras de hoja verde lo contienen, así como algunos frutos secos como las pipas o las nueces. No obstante recordemos que este tipo de hierro tiene una mejor absorción.

Deficiencia de hierro y anemia

Una de las causas más comunes de la anemia, es la deficiencia de hierro, aunque la deficiencia de hierro no siempre desencadena anemia, que es una concentración baja de hemoglobina en la sangre. Cuando la anemia es por falta de hierro se denomina anemia ferropénica. Los valores para diagnosticarla son una concentración de hemoglobina menor de 13g/dl para hombres y menor de 12g/dl para mujeres. Aunque a veces también se observa en la anemia un hematocrito menor del 42 % para hombres y menor de 36 % para mujeres, valores por debajo del rango habitual. En estos casos de anemia, al igual que en la deficiencia de hierro, habría planificar adecuadamente la dieta para cubrir las necesidades de este micronutriente, pues desarrolla funciones importantes de inmunidad, metabólicas y energéticas, y es clave en el crecimiento y el desarrollo humano. En casos extremos de deficiencia de hierro y/o anemia habría que recurrir a la suplementación oral, siempre bajo supervisión de un profesional, pues tanto el exceso como el defecto de hierro puede ser perjudicial para la salud.

Referencias bibliográficas:

  1. Ruiz Delgado G. J. Deficiencia de hierro. Rev Hematol Mex. 2014;15(Ed):85–6.
  2. Castro de Andrade Cairo, R., Rodrigues Silva, L., Carneiro Bustani N, Dantas Ferreira Marques C. Iron deficiency anemia in acolescents; a literature review. Nutr Hosp. 2014;29(6):1240–9.
  3. Tostado Madrid T., Benítez Ruiz I., Pinzón Navarro A., Bautista Silva M., Ramírez Mayans J.A. Actualidades de las características del hierro y su uso en pediatría. Acta Pediatr Mex. 2015;36(3):189–200.

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