Compra ética

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Por Abel Canel Canel

 

A días de hoy las opciones a la hora de realizar la compra son mas numerosas que nunca, y con ello por supuesto ha aumentado la comodidad y la rentabilidad para realizar esta.

Esto es sin duda gracias a las numerosas cadenas de distribución que salpican el país desde las grandes ciudades hasta los mas pequeños pueblos.

Y es que ¿quién puede permitirse el lujo de perder un segundo a la hora de realizar la compra con los ajetreados tiempos que corren y perder un céntimo con la actual crisis económica?

Lo que muchos de los consumidores no saben es que muchas veces lo que parece barato y rápido termina resultando indirecta y directamente caro de muchos modos distintos, aunque para comprender esta cuestión se necesita contemplar la situación a la hora de realizar la compra de una manera mucho mas abierta.

Por ejemplo cuando realizamos la compra un establecimiento de la gran distribución (Mercadona, Carreforur, Dia) es como si invirtiésemos una cantidad de dinero en ese modo de comercio, así como todas las actividades que atañe. Si pensamos que gran parte de sus inventarios proceden del duro esfuerzo de personas sujetas a condiciones laborales deplorables en países tercermundistas muy lejos de nuestro país, que además trae un gran gasto económico y medioambiental durante las labores de trasporte y distribución, ya no parece resultar tan rentable para nosotros el ahorro de 20 céntimos por un paquete de arroz (Segrelles, 2008).

Aunque tampoco hace falta ir tan lejos, quien no conoce a algún amigo o vecino que trabaja para estas cadenas de distribución, y que constantemente comenta el bajo sueldo que esta percibiendo de estas empresas, los constantes cambios de horarios de trabajo y el dolor de espalda que muchas veces surge de realizar trabajos monótonos y pesados constantemente como el hecho de cargar y descargar cajas llenas de alimentos.

Corre

Normalmente estas empresas de distribución solo retornan a la comunidad un mísero 5% de los ingresos que obtienen de los consumidores en forma de bajos salarios para sus empleados, frente al 50 % de retorno de beneficios que proporcionan los comercios locales a la comunidad en forma de empleo, y con la compra de productos de los que no disponen ni comercializan en estos establecimientos (Vivas, 2008).

Pero si aunque esta información fuera poco, aquel que crea que sale mucho mas rentable comprar en esto tipo de establecimientos esta muy equivocado. Así lo desmiente un estudio elaborado por la COAG en 2005 en el que se demuestra que los precios de productos frescos en los establecimientos de la gran distribución pueden llegar a ser hasta un 19% mas caros que los comercios locales y otros establecimientos especializados. Sin hablar de la diferencia de calidad e los productos ofertados entre ambas partes.

Al fin y al cabo los consumidores solo buscamos la mejor relación calidad precio, y calidad es ir a la frutería de toda la vida e invadirse con los aromas del magnifico genero local y que la frutera le atienda a uno con su cordial saludo y una sonrisa, para luego llegar a casa y sentir el gusto de unos buenos tomates del huerto cercano en una ensalada cuya lechuga no a salido de otra bolsa que la de la propia frutería.

 

Referencias

Vivas. E., (21 de enero de 2008) La invasión de los supermercados sin permiso. Recuperado de: http://www.sinpermiso.info/textos/la-invasin-de-los-supermercados

Segrelles, J. A., (1 de agosto de 2008) El libre comercio agroalimentario y el modelo agroexportador: una alianza contra el campesinado. Scripta nova. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-270/sn-270-72.htm

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