El Hapkido en el marco de la educación física

(7) Contenidos principales en el Hapkido

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Aunque varía ligeramente de un estilo a otro, el Hapkido como lo conocemos hoy día incorpora numerosos contenidos

como proyecciones, estrangulaciones, patadas, técnicas de puño, puntos de presión, luxaciones, respiraciones, armas, inmovilizaciones y diversos desplazamientos, bloqueos, ataques y posiciones.

Los valores más importantes sobre los que se sustenta son la lealtad, el respeto, la disciplina y la humildad, pero trabaja muchos más.

Hapkido técnica de puño

Los contenidos se tratarán detalladamente y con mas profundidad en el apartado 3.3. (junto la progresión educativa); pero para entender mejor el tipo de entrenamiento que se desarrolla en Hapkido, vamos a dividir el trabajo en 5 grandes grupos que a su vez implican muchos contenidos y técnicas diferentes, pero que por sus rasgos característicos podemos clasificarlos en: defensa personal, formas con armas, formas sin armas, llaves y respiraciones.

 

  • La defensa personal

La capacidad de defenderse ante una posible agresión, con luxaciones y llaves propias, movimientos característicos y bloqueos, técnicas de puño y patada son la base y el ADN del Hapkido. En las clases, la defensa personal se suele trabajar después del calentamiento de rigor, en diferentes situaciones que emulen una agresión o ataque real, para así saber resolver estas posibles situaciones de agresión si se diera el caso. Un ejemplo podría ser una combinación de bloqueos, palancas y proyecciones ante un ataque de puño, de arma blanca, o un agarre, y acabar inmovilizando en el suelo o alejando al supuesto agresor para escapar. En el trabajo de defensa personal, al igual que en las llaves, se incluyen la mayoría de los contenidos generales que explicaremos mejor en el apartado 3.3. (Contenidos y progresión educativa).

Las situaciones de defensa personal son infinitas, y las técnicas aplicadas,  las llaves, o el abanico de movimientos que podemos usar es muy amplio. Para tener el mayor número de recursos, se estudian las llaves, que aunque son situaciones aisladas y concretas, se pueden usar también en la defensa personal al extraer su movimiento principal (técnica) ante diferentes ataques.

Tradicionalmente hay dos maneras de enseñar defensa personal, una de ellas es desarrollando los movimientos a través de una situación determinada, analizando la situación y llegando al movimiento más efectivo (método deductivo), y la otra manera es trabajando situaciones cerradas y repitiendo técnicas (llaves) para que luego se apliquen a diferentes situaciones de defensa personal (método inductivo). Nosotros trabajaremos ambas metodologías, aunque la inductiva al principio permite progresar más rápidamente al proporcionar recursos, o técnicas que podremos aplicar a determinadas situaciones.

El Hapkido es una de las Artes Marciales más versátiles en la defensa personal por la multitud de técnicas y contenidos que abarca, no obstante, esta ventaja también conlleva implícita una consecuencia, y es que para dominar todos los aspectos de la defensa personal se requiere mucho tiempo.

  • Las llaves

Las llaves (Sul Gul) se agrupan dependiendo del agarre, posición o ataque del que parten, y de ellas se extraen los movimientos fundamentales que son la base de la defensa personal para cualquier tipo de agresión. En algunos estilos, los grupos de llaves, y las formas (tanto con o sin arma) son los contenidos del programa para cada cinturón o grado (método inductivo), en otros estilos sin embargo el maestro pide saber resolver situaciones determinadas (método deductivo). Las llaves implican la realización de una o varias técnicas a un compañero, el cual las recibe, y normalmente acaba realizando una caída en el suelo. Al ser combinaciones de muchos aspectos técnicos, como luxaciones, desplazamientos, barridos y proyecciones e inmovilizaciones; son movimientos complejos al principio, hasta que se adquiere la coordinación adecuada y seamos capaces de controlar el cuerpo del compañero, el cual no debe oponer resistencia primero para facilitar el aprendizaje. Posteriormente es deseable trabajar a más intensidad para que las llaves sean reales, y sirvan en el hipotético caso de una agresión real para la defensa personal.

Una llave, aunque es una situación determinada y cerrada: muy específica, contiene técnicas que se pueden aplicar a infinitas situaciones más. Por poner un ejemplo, en una llave para cuando nos cogen del cuello, puede utilizarse (el mismo principio técnico: luxación de muñeca) en una situación de defensa personal ante un puñetazo o un empujón.

  • Formas sin armas (Hyong)

Las formas son secuencias de movimientos que buscan entrenar determinados aspectos técnicos, para adquirir el movimiento y la coordinación necesaria. En el Hyong, el movimiento implica desplazamientos, posiciones, patadas, bloqueos, saltos y gran variedad de movimientos de ataque y defensa,  así como respiraciones, y supone una exhibición de coordinación, fuerza, precisión y elegancia. El trabajo de las formas se puede entender como una manera de entrenamiento en solitario, en el que es posible trabajar a diferentes intensidades muchos movimientos y contenidos de Hapkido. Estas formas generalmente están prefijadas para cada cinturón y aumentan en complejidad y duración conforme se aumenta de nivel y la experiencia de los practicantes. Aunque también se pueden trabajar formas improvisadas o creadas por el propio alumno para entrenar cierto movimiento o gesto.

  • Formas con armas

Al igual que existen Hyong sin armas, los hay con ellas. Consisten en realizar movimientos armónicos y que demuestren la soltura y el manejo habilidoso del arma (abanico, palos, espadas, lanza…) en una secuencia predeterminada de movimientos y posiciones. También se incluyen patadas y bloqueos, aunque estos en vez de con la mano vacía, se aprovechan normalmente del arma en cuestión. El arma muchas veces se entiende como la prolongación del brazo, por lo que para dominar las formas con armas, es preciso aprender primero los movimientos y las posiciones básicas, ya que a través de estos se facilitará la transferencia y el aprendizaje de la nueva forma.

 

  • Respiraciones (Ho Hup Bop)

 

Son movimientos preparatorios que sirven para aumentar la concentración y canalizar la energía. En ocasiones se trabaja aislada, y otras ocasiones se intercala entre las formas; sobre todo es importante al principio de estas, donde las respiraciones profundas nos permiten un buen suministro energético para la realización del ejercicio posterior. Se pueden usar también en la vuelta a la calma, al final de la sesión. Y también combinada con ejercicios de meditación.

 

2.4.6.  La competición en el Hapkido

 

No en todos los estilos se compite o se combate de la misma forma. Mientras que en algunos estilos se ha “deportivizado” el combate para asemejarlo al Taekwondo u otros deportes de combate, en otros estilos, se sigue compitiendo con otras reglas más tradicionales, con la finalidad de inmovilizar al adversario, controlarlo, o “vencerle”.

En determinados estilos, como el Kong In Hapkido, se compite en diversas modalidades: Forma sin armas, forma con armas, defensa personal, caídas y combate. Vamos a profundizar en cada una de ellas.

En todas se compite por categorías, dependiendo del sexo, la edad, y el nivel (grado o cinturón) de los participantes.

 

  • Forma sin armas

En la competición, los jueces valoran la coordinación, la fluidez de movimientos, la técnica y la posición, el foco de cada movimiento (a dónde va dirigido cada golpe o movimiento exactamente), la intensidad y en general la armonía de todos estos componentes.

Normalmente, cuando se consigue transmitir esa belleza en las formas, es debido a un gran trabajo y entrenamiento que ha favorecido la interiorización de cada movimiento, de tal manera que cada paso, cada bloqueo, es único y propio de cada artista marcial, aunque a los ojos de un observador inexperto puedan ser iguales.

Son formas similares a los pumses de Taekwonso o las katas de Kárate, pero con movimientos más fluidos y circulares propios del estilo.

 

  • Forma con armas

Consiste en la realización de una forma con arma, sometida a la valoración y nota de cinco jueces, al igual que en la forma sin arma. De las cinco notas, la superior y la inferior se eliminan y se hace la media de las tres restantes. Se valora lo mismo que en la forma anterior, además del dominio y soltura del arma.

En la misma categoría normalmente compiten distintas formas con armas, y es posible presentarse con formas que pertenezcan a un grado superior, por ejemplo un cinturón verde puede presentarse con una forma de palo mediano, que corresponde al programa para segundo DAN.

  • Defensa personal

Son una serie de movimientos entrenados a nivel grupal para ofrecer una “escena de agresión y defensa” lo más parecida a la realidad en la cual no hay daño real.

Las situaciones pueden llegar a ser muy variadas, así como el número de participantes en la defensa personal. Se pueden incluir también armas, aunque los contenidos principales son bloqueos, patadas, inmovilizaciones, luxaciones y técnicas características del Hapkido. Es una mezcla entre una representación teatral y un combate real, en la que se consigue engañar al espectador aunque sepa que es una exhibición de técnicas y movimientos, en lo que podemos describir como un auténtico derroche de coordinación grupal y trabajo en equipo.

No hay que confundir las defensas personales de la competición, con el trabajo de defensa personal que se practica en los entrenamientos, pues el objetivo que persiguen es distinto; aunque en los campeonatos, una buena defensa personal puede parecer tan real y auténtica, que en ocasiones podemos dudar de que sea fruto del entrenamiento, pues los movimientos consiguen tal grado de velocidad y espontaneidad que hacen dudar al público de si es una pelea de verdad o no.

  • Caídas

Esta modalidad tiene dos categorías, salto en altura, y salto en longitud (horizontal). El primero se realiza saltando un listón, en posición ventral seguido de una caída rodada por la espalda al caer. La altura del listón aumenta conforme saltan los participantes y se van eliminando los que tiran el listón. Hay dos intentos para cada altura.

En el salto de longitud los participantes cogen carrerilla y han de saltar a personas agrupadas en cuadrupedia. Tras el salto, se realiza otra caída rodada por la espalda. El competidor que más personas logre saltar sin tocarlas será el que obtenga la medalla de oro.

  • Combate

Es un combate similar al de Taekwondo, aunque cambian algunas reglas. No se puede proyectar al rival si no está agarrado por el traje o el peto. Solo se admiten patadas al peto y la cabeza (protegida con casco), y técnicas de puño al peto. A los tres segundos de estar agarrados el árbitro detiene el combate para que se separen. Y tras lanzar un ataque vale contraatacar, de tal forma si el combatiente rojo puntúa por una patada, pero el combatiente azul seguidamente lo agarra y lo proyecta al suelo, la patada queda invalidada. El resto de protecciones son bucal, coquilla, y opcional guantes que permiten agarrar y protección en la tibia y rodilleras.

 

Tradicionalmente las Artes Marciales no se han caracterizado por la competición, sino más bien y en todo caso ha habido exhibiciones y actos para darlas a conocer y expandirlas más allá del reducido espacio del tatami o lugar de entrenamiento. Si bien, en un intento por aumentar la visibilidad, algunas Artes Marciales han introducido la competición como elemento motivador y evaluador, en un principio para demostrar la valía de los luchadores, y posteriormente, como espectáculo.

Hay autores que afirman que algunas de estas artes se han deportivizado (es decir han sufrido un proceso de transformación y se han acercado al deporte mientras se alejan de sus orígenes como Arte Marcial), como se puede observar ya en el Judo o el Taekwondo por poner dos ejemplos, en los que aunque posean el mismo nombre, poco se parece un entrenamiento de competición a un entrenamiento tradicional del mismo Arte Marcial.

No obstante, nosotros veremos las exhibiciones y las competiciones siempre como una herramienta para mejorar, y no competir contra los demás, sino contra nosotros mismos para conseguir precisamente eso: mejorar; tanto en el plano físico y técnico, como en el personal.

Compitiendo contra nosotros mismos y sin perder nunca los valores inherentes al Arte Marcial como el respeto, la humildad y el compañerismo.

 

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