El Hapkido en el marco de la educación física

(2) Marco teórico

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Las Artes Marciales, a lo largo de la historia y en todas las culturas orientales, han jugado un papel importante en la educación de los pueblos; si bien la justificación de esta enseñanza no siempre ha sido con fines educativos, sino marciales y con un énfasis importante en la autodefensa o el combate cuerpo a cuerpo. No obstante, no podemos negar un trasfondo filosófico trascendental, y peculiar de cada Arte Marcial y cultura.

En Corea, Japón, o China la incorporación de las Artes Marciales en el currículum escolar está muy bien documentada, y en occidente, está surgiendo mucha literatura enfocada en la misma dirección (6). Así, en 1999 surgía el debate a nivel internacional con artículos como “las Artes Marciales asiáticas y el abordaje de su enseñanza en la E.F.” (7), que nos recuerda la importancia educativa de las Artes Marciales en el contexto escolar.

En España, las Artes Marciales han llegado relativamente tarde con respecto a Europa, y la difusión de estas ha dependido de aquellos maestros que se han comprometido con su difusión. Una parte importante de la transmisión del las Artes Marciales también se debe a las publicaciones periódicas o revistas específicas.

En España, el trabajo de Gutiérrez García et al. (8), recoge un recopilatorio de revistas específicas de Artes Marciales orientales publicadas a nivel nacional desde el año 1961, año en el que se publica la primera revista, hasta el 2009. De las 66 publicaciones periódicas encontradas, apenas una, la revista Eki, habla específicamente del Hapkido, y solamente contiene 2 números, de aproximadamente 5 páginas que hablan de practicantes notorios de Hapkido en España. El resto de publicaciones hablan del Judo, Karate, Kung Fu y otras Artes Marciales más practicadas. Los autores concluyen tras el laborioso trabajo de investigación, que las revistas y las publicaciones periódicas constituyen un importante patrimonio cultural de las Artes Marciales en nuestro país, y aunque estas publicaciones tienen periodicidad y repercusión dispar, constituyen un elemento clave en la investigación histórica de las Artes Marciales. Además representan un indicativo fiable de las tendencias en la práctica de Artes Marciales y su interés popular durante los años de publicación de las revistas.

Aunque históricamente en occidente y otras regiones no asiáticas, los estilos luctarorios o deportes de lucha no se pueden denominar puramente Artes Marciales, comparten grandes similitudes y principios cuando las estudiamos.

 

2.1. Diferencias entre deporte, Arte Marcial y deporte de lucha.

 

La principal diferencia entre el deporte y las Artes Marciales, es que en el deporte se compite, y en las Artes Marciales no.

La cuna de estas son India y China, aunque por extensión geográfica, evolucionaron también en Japón, Corea, y otras partes de Asia. En otras partes del mundo, también surgen de manera independiente otras Artes Marciales, pero ¿Qué nexo en común tienen? ¿Qué es lo que hace que las podamos llamar a todas ellas Artes Marciales independientemente del idioma o el tipo de movimiento en los que se basen?

La respuesta es que las Artes Marciales, no solamente transmiten unos movimientos, unos ataques y bloqueos, o un conocimiento; sino que además transmiten unos valores, un camino o una senda por la cual se guía el conocimiento (marcial, ya que en origen este conocimiento se utilizaba en la guerra). El “DO” o el camino por el que se guían estas Artes Marciales es lo más característico de estas disciplinas. Que aunque no  siempre tiene porqué ser el mismo camino, todos están enfocados a perseguir el bien. Por lo tanto podemos afirmar que los artistas marciales no sólo son transmisores de ese conocimiento, sino de la sabiduría y de la cultura en la que nació y se desarrolló el Arte Marcial.

Do camino, senda

Un conocimiento lo podemos utilizar para hacer el bien, o hacer el mal. Pero una persona inteligente nunca podrá ser sabia si no utiliza su conocimiento con fines constructivos, es decir, para hacer el bien. Esa es la diferencia entre una persona sabia y otra inteligente. En este sentido, las Artes Marciales no se conforman solamente con educar personas inteligentes.

Camino empinado

Por otro lado un deporte es una actividad física reglada, con sus normas o reglas bien conocidas y establecidas, donde el terreno de juego está delimitado, el tiempo también, y suele haber una federación que regula y controla los aspectos organizativos del deporte. Aunque haya varios niveles de deportivización (alto rendimiento, deporte base o en formación, deporte recreativo…) en todos los deportes hay una característica común, y es la competición. El objetivo del deporte es ganar al rival o a los rivales. Lo cual deriva en muchos casos la necesidad de que haya un juez que haga cumplir las normas y decida aplicar el reglamento lo más adecuada e imparcialmente posible.

En el deporte base o en la etapa formativa, aunque sigue habiendo competición, priman otros valores como el juego limpio (fair play) y el respeto a los adversarios y los compañeros por encima del deseo de victoria, aunque a veces hay conflicto de intereses y no siempre se respetan estos estándares moralmente deseables.

La clasificación más común entre deportes es la de individuales (natación, tenis de mesa, atletismo…) o colectivos (baloncesto, balonmano, waterpolo…).

Un deporte de combate o lucha se puede definir como un deporte en los que se produce un enfrentamiento directo entre dos adversarios y el objetivo de ambos es vencer. La diferencia en cómo se consigue la victoria es lo que diferencia a los distintos deportes de combate (Castarlenas) (9). Los deportes de lucha guardan semejanzas tanto con los deportes, como con las Artes Marciales. Estos deportes de lucha tienen unas características especiales, y es que la responsabilidad recae únicamente sobre cada deportista, su mecanismo perceptivo-motor está trabajando constantemente debido a las numerosas variaciones espaciales del rival,  y también hay que tener en cuenta el marcador para tomar decisiones adecuadas; lo que hace que sean deportes complejos a nivel psicológico y de toma de decisiones, las cuales deben ocurrir en muy poco tiempo para ser efectivas.

Entre medias del deporte y Arte Marcial, se puede ubicar un arte marcial deportivizado, es decir, un Arte Marcial que se ha modificado para asemejarla al deporte y otorgarle las características de este.

Es el caso de las disciplinas marciales inclusas en los Juegos Olímpicos, como el Judo, el Taekwondo o el Karate. Estas Artes Marciales en el momento que incluyen la competición se deben denominar deportes de lucha, aunque la convivencia actual de ambas modalidades le otorga cierta ambigüedad a ambos conceptos. Si bien hay deportes de lucha que surgen como tal (el Sumo por ejemplo) y no sufren esa transformación formal que supone la deportivización.

Pero, ¿qué es lo que se pierde por el camino en el proceso de deportivización?

Fundamentalmente, técnicas o movimientos que no se consideran seguros, o adecuados para el combate, por ejemplo en el Judo existen muchas luxaciones, pero en la competición apenas se permite luxar la articulación del codo. Esto tiene una ventaja, y es que se evitan lesiones, pero la parte negativa es que el deporte de combate no representa fielmente a su Arte Marcial de origen. Otro ejemplo es el del Taekwondo, en el que muchas veces se eliminan patadas o técnicas que no son “efectivas” en competición, o no están permitidas en el reglamento, pero que si constan en el Taekwondo tradicional.

Pero la pérdida más trágica es la que concierne los principios fundamentales del Arte Marcial.

 

¿Qué riesgos entraña la deportivización de Artes Marciales?

El fundamental, es que se trabajen los contenidos sin el trasfondo ético que conlleva el Arte Marcial. Es decir, el riesgo, es que se enseñe a los aprendices a ganar a toda costa, y olviden el respeto por el rival, el juego limpio, la disciplina, el compañerismo, la empatía y otros valores fundamentales de las Artes Marciales. Esto lamentablemente ocurre, en pocas ocasiones pero ocurre; y es triste que no se regule adecuadamente la formación y la capacitación de un entrenador o instructor deportivo de Artes Marciales.

Clase de artes marciales, saludo, hapkido

Otro riesgo paralelo a la deportivización de las Artes Marciales es el aumento del riesgo de lesión, ya que no hay que olvidar que estamos hablando de deportes de combate.

En el entrenamiento tradicional se minimizan estos riesgos ya que los entrenamientos competitivos son más intensos y exigentes a nivel físico y mental, y la confrontación en combate hace que aumente el riesgo de lesión, pues se propasan muchas veces los límites fisiológicos de las estructuras corporales para intentar conseguir un mejor rendimiento.

 

Referencias bibliográficas:

  1. Douglas Wile. Asian Martial Arts in the Asian Studies Curriculum. Journal Media Cult Stud. 2014;1–61.
  2. Theeboom, M., Knop, P. Asian Martial Arts and Approaches of Instruction in Physical Education. Eur J Phys Educ. 1999;4:146–61.
  3. Gutiérrez García C. BOJ, Pérez Gutiérrez M. Repertorio provisional de revistas de artes  marciales asiáticas  publicadas en España  (1961-2009). Rev Artes Marciales Asiáticas. 2011;6(1):83–116.
  4. Castarlenas, J. L. Deportes de combate y lucha: aproximación conceptual y pedagógica. Apunts Educ Física Deport. 1990;19:21–8.

 

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