El Hapkido en el marco de la educación física

(13) Evaluación del alumno. Actividades de Refuerzo. Recursos metodológicos.

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3.5. Evaluación del alumno

El interés por aprender es lo que se está perdiendo, y como docentes tenemos la responsabilidad de recuperarlo, y si hace falta cambiar un sistema de educación obsoleto, habrá que cambiarlo.

Además actualmente el sistema fomenta copiar y recurrir a nuevos métodos para evitar ser cazados en este arte del plagio y para reflejarlo fielmente en el examen, o en el mejor de los casos, estudiar el día de antes, que sabemos que puede ser útil en algunas ocasiones, pero no si buscamos aprendizajes significativos.

Hapkido técnica de puño

Cuántas veces me habré arrepentido por no planificarme mejor mi horario de estudio y poder disfrutar así más y mejor de asignaturas como la fisiología del deporte, o el diseño curricular por ejemplo. Efectivamente, sabe más el diablo por viejo que por diablo, y aunque sea joven precisamente tengo más reciente esta etapa de estudiante y puedo ver con más claridad los fallos y las trampas a la que recurrimos los estudiantes, porque efectivamente hay una brecha en la evaluación de los contenidos. ¿De qué sirve un examen en el que sólo se plantean contenidos teóricos? ¿Dónde cabe la reflexión, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la imaginación, o la libertad de expresión y la creatividad entre otros?

Hago estas preguntas porque no sólo el sistema de evaluación mediante pruebas escritas fomenta la fagocitación de contenidos por parte del estudiante, que finalmente acaba por olvidar cualquier día después de largas horas de esfuerzo, sino que además, cuando se les pide alguna opinión o reflexión personal en muchas ocasiones, o no saben, o no se atreven a sincerarse, y acaban utilizando casualmente la misma visión que su profesor, que tras muchas clases reflejando claramente su opinión respecto a un tema determinado, acaban por tomar la decisión de coincidir, por lo menos esa mañana del examen, que aunque no sea lo que piensan, o lo que habrían pensado con una educación más centrada en el alumno. Tienen la certeza de que por lo menos es lo que el docente quiere escuchar; y seguramente tenga una influencia positiva en la calificación global.

examen

En palabras de Juana Mª Sancho, “una de las facetas en las que se vislumbra de forma más clara la función reproductora, y en ocasiones, poco educativa de la enseñanza es la de las calificaciones otorgadas a los alumnos.” Pese a que hablemos ahora de calificación, esta debe estar estrechamente relacionada con la evaluación, y si los criterios de evaluación no corresponden al trabajo diario y continuo del alumno, su interés, y fomento de hábitos deseables dentro del aula, así como la comprensión y análisis de los contenidos curriculares por ellos mismos, estaremos centrando la evaluación en aspectos irrelevantes (48).

Como dice Jurjo Torres (76): “Es preciso, por tanto, incentivar las buenas prácticas e innovaciones didácticas dirigidas a crear un clima verdaderamente diplomático” y continúa: “Un clima democrático es imprescindible, asimismo, para poner en funcionamiento propuestas de autoevaluación periódicamente, en la línea de una continua mejora de la vida democrática y de la calidad de los proyectos educativos que se están llevando a cabo.”

Por lo tanto, proponemos una evaluación que fomente mucho más el trabajo diario y que priorice este trabajo, y olvidemos poco a poco la evaluación tecnocrática de tests y exámenes, ya que fagocitar estos contenidos, resulta aburrido y poco interesante para el alumno. Sembrar las ganas de trabajar y aprender día a día, quizá sea más laborioso, pero repercutirá en una evaluación más justa y honesta, y que despertará una motivación en el alumno que seguramente necesite en su futuro como estudiante, persona, y en otras áreas de la vida fuera de la académica.

Coincidimos por tanto con Torres (76) en incidir en la “cultura de la motivación.” En un currículo tan sobrecargado de contenidos, quizá las artes marciales novedosas o menos conocidas como el Hapkido, sean el elemento motivador que le puede dar el toque de color a determinadas clases de Educación Física. Y aunque en última instancia siempre será decisión personal del docente y las preferencias de sus alumnos, esta obra es fruto de la inquietud de proponer un contenido más al enriquecedor conjunto de movimientos que ofrece el cuerpo humano.

 

3.6. Actividades de refuerzo y ampliación

Pese a que en Hapkido hay multitud de contenidos, y es muy complicado abordarlos todos con detenimiento dentro de las clases de E.F., pensamos que este tipo de actividades deben ir dirigidas a fomentar la creatividad y la libertad de expresión de los alumnos, mediante movimientos y técnicas básicas ya trabajadas. Así, las tareas motrices sencillas, los juegos poco reglados y las actividades enfocadas a conseguir un aprendizaje guiado de determinados movimientos o destrezas, son interesantes para ampliar las enseñanzas dentro de la unidad didáctica.

Sirviendo a los objetivos de defensa personal, y si se dominan las técnicas y fundamentos o llaves básicas, se pueden proponer cada vez situaciones de defensa personal más complicadas desde el punto de vista motriz, coordinativo y de la percepción espacio-temporal. Generalmente esto se puede conseguir aumentando la velocidad e incertidumbre de los ataques (es decir, que haya diversos ataques posibles), lo que aumenta el realismo y la complejidad de las situaciones. Para este tipo de trabajo es importante que se agrupen los alumnos que prefieren trabajar a intensidades similares, pues el aprendizaje será más gratificante y agradecido. De no ser así, es posible que un alumno piense que está perdiendo el tiempo por ir demasiado despacio, y otro se desmotive por ir demasiado rápido. No obstante es bueno también alternar de compañeros, y generalmente es buena idea respetar la elección de los alumnos para escoger compañeros, siempre y cuando no se discrimine ni se margine a nadie.

 

3.7. Metodologías críticas en el Hapkido

 

Estas aunque parezcan que surgen de la adaptación de las artes marciales a los tiempos modernos, no es así, de hecho uno de los objetivos del maestro siempre ha sido despertar el interés y suscitar preguntas en sus pupilos acerca del mundo que les rodea. Y aunque la tradición en el Hapkido muestre un arte marcial rígido y aparentemente basado en el mando directo y la autoridad del maestro sobre sus alumnos, yo opuestamente, valoro más al maestro comprensivo y que siembra la semilla del cambio y de la propia búsqueda personal en cada alumno. Y por supuesto, que se hace respetar entre sus alumnos.

A la hora de realizar un ejercicio de defensa personal, me gusta que los alumnos piensen el porqué de los movimientos y el por qué no. Me gusta que se planteen preguntas, y lleguen ellos a sus propias conclusiones, porque al igual que hay muchos caminos que llegan al mismo lugar, también hay muchas maneras de defenderse ante un mismo ataque. Y la mejor forma, simplemente será la que más fácil nos resulte, más sencilla, más cómoda, más rápida y más eficaz. Y estos términos muchas veces los podemos defender con argumentos sólidos y demostrables ya que la rapidez se puede medir, pero en ocasiones la sencillez y la comodidad son subjetivas, y varían mucho de una persona a otra. Así por continuar con el ejemplo, a un karateka seguramente ante un intento de agarre de ropa lo que más cómodo le resultará será un desplazamiento, un bloqueo, o incluso ambos movimientos. Pero a un judoka seguramente le resulte más cómodo responder con otro agarre para posteriormente proyectar o encadenar con otro movimiento defensivo que domine. ¿Y vosotros? ¿Qué haríais? Un practicante de Taekwondo podría argumentar perfectamente que lo más eficaz para esa situación es una patada lateral o Yop Chagui, para prevenir el agarre y apartar al agresor. ¿Quién de los tres lleva razón? ¿Por qué?

Pese a que las competencias básicas sean un concepto relativamente nuevo, el maestro en Artes Marciales ya enseñaba a aprender a aprender, y a desenvolverse en el mundo físico, que son dos competencias básicas que vuelven a resaltar la importancia de contextualizar la enseñanza en un marco social realista y que guarde relación con el mundo en el que se mueven los alumnos; tal y como defiende un modelo de aprendizaje crítico.

Además debemos apostar por una enseñanza inclusiva, lo que supone compartir siempre en grupo el proceso de aprendizaje, sin excluir a nadie independientemente de sus características, conocimientos sobre la materia, edad, sexo o cualquier otra característica, incluyendo a los alumnos con discapacidad.

La E.F. es la asignatura ideal para la inclusión, que va a aportar gran riqueza social y en valores a las clases. Así, los alumnos más avanzados pueden implicarse en el aprendizaje con los más rezagados, la inclusión y la diversidad son un valor más a promocionar, y las características individuales de los alumnos se verán como oportunidades de enriquecimiento en el aprendizaje y nunca como un problema a solucionar. Según Ríos Hernández (49), los condicionantes que afectan a la inclusión del alumnado en las clases de E.F. se pueden agrupar en cuatro bloques: infrastructurales, sociales, de los propios alumnos con discapacidad, y los propios de la práctica docente.

Es importante adaptar los contenidos a los alumnos, y no al revés.

 

3.8. Recursos metodológicos

El Hapkido y en general las Artes Marciales son un contenido novedoso y diferente en las clases de E.F. en España, pero no sólo son un conocimiento, es algo más. Es para los que de verdad alcanzan a comprenderlo, una forma y un modo de vida, las enseñanzas del maestro se convierten, (como de hecho aspiraba Jigoro Kano a que se convirtieran) en pautas para ser mejores personas, pautas que deberían impregnar todas las facetas de nuestra vida, y no sólo dentro del tatami o en las de la clase de E.F.

En este sentido, el Hapkido sólo tiene cabida en la escuela si se aceptan sus principios, sus tradiciones, y se entienden y se respetan. Para los alumnos a lo mejor es complicado comprender que su profesor de E.F. ha pasado a ser “Maestro de Hapkido” pero como parte de este Arte Marcial consideramos que es necesario e imprescindible, el respeto incondicional al maestro, al igual que otros aspectos formales del protocolo como el saludo para entrar y salir del dojo o tatami, el saludo entre compañeros antes y al finalizar el ejercicio, o realizar el saludo sincera y respetuosamente al empezar y finalizar la clase.

Clase de artes marciales, saludo, hapkido

Por lo tanto hay que esforzarse por, aunque estemos lejos del clima oriental y la cuna de las Artes Marciales, extrapolar y llevar a los alumnos a otra cultura y otra época. Jugamos con la ventaja de que somos nosotros, los profesores, los que elegimos en última instancia los contenidos que se imparten en nuestras clases; y si debido a un mal comportamiento, por falta de respeto a los compañeros o al maestro, por un uso indebido de las técnicas explicadas o cualquier conducta indeseable tenemos o debemos de abandonar este tipo de clases, es una decisión respetable. Ya que si algunos alumnos no están preparados para aprender Hapkido, podemos abordar las cualidades físicas, la salud, o el ocio y el tiempo libre desde otras disciplinas y deportes. Este recurso es preferible utilizarlo primero como advertencia, y para reconducirlos y que presten atención y entiendan mejor lo que suponen las Artes Marciales, aunque si las conductas indeseables reiteran y hay ciertos alumnos reticentes a aprender Hapkido, se les puede convencer de muchas maneras mediante el diálogo y haciéndoles ver que están molestando a sus compañeros. Si no funcionan estas soluciones se puede recurrir a asignarles tareas diferentes, o incluso un trabajo escrito como castigo a su mal comportamiento, aunque estas estrategias deberían ser un último recurso.

 

Bibliografía:

  1. Sancho J. M. Los profesores y el currículum, cuadernos de educación. I.C.E. Universidad de Barcelona. Barcelona: Horsi; 1990.
  2. Ríos Hernández M. La inclusión en el área de Educación Física en España. Análisis de las barreras para la participación y el aprendizaje. Ágora Para EF El Deporte. 2009;9:83–114.

76. Torres Santomé J. Desmoralización del profesorado, reformas educativas y democratización del  sistema educativo. En Santos Guerra M.A.(Coord.). Escuelas para la democracia. Cultura, organización y dirección de instituciones educativas. Madrid: Wolters Kluwer España.; 2009 1ª Ed. p 44-83.

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